Momento en el camino desde el todoterreno de mi amigo Francisco Javier Palma, el cual nos acompañó para aliviar la sed y el hambre del camino.
Llegar al puente del Ajolí, puente que tantas veces a visto a mi Hermandad del Rocío de Coria del Río llegar a sus maderas año tras año, extrañado y confuso al ver a ase primer grupo de peregrinos del costal pisar sus maderos y enlazando sus medallas en un gesto de unir sus pasiones.
Árbol seco antes de llegar a matasgordas, parece guardián atento del último tramo hasta las puertas del cielo.